viernes, 12 de abril de 2013

¡Toma mi voluntad, Oh Señor!
 
I
No me es fácil aceptar
Qué es lo que tú quieres
O lo que no quieres,
A mi en tu gracia conceder
O negar, soberano Señor.
II
Tengo que aprender
A estar contento siempre;
Ya sea que tengo o no tengo
Lo que deseo para mí, Señor.
III
Eres tú, oh Señor
Quien sabe mejor que yo
Qué es lo que necesito.
Eres tú, oh Señor,
Quien sabe mejor que yo
Lo que debo hacer.
IV
Eres tú, oh Señor,
Quien conoce mejor que yo
A dónde debo ir.
Eres tú, oh Señor,
Quien conoce mejor que yo
En dónde te he de servir.
Eres tú, oh Señor,
Quien sabe mejor que yo
Con quién te he de servir.
V
Hacer tú voluntad siempre
Es lo que a mí me agrada.
Hoy todavía me opongo a ella
Por ser tan pecador.
Pero ruego que llegue el día
En que tus deseos, sean los míos;
Tus caminos, mis caminos;
Tus pensamientos, los míos;
Tu agradable, santa
y perfecta voluntad, la mía.
VI
Mi voluntad toma, oh Señor.
Mi voluntad doblégala Tú, por favor.
No quiero vivir fuera de tu voluntad;
No quiero yo andar fuera de tus deseos.
Sólo viviendo en tu voluntad,
Dichoso y pleno voy a vivir.
Es por eso que hoy te suplico,
Dios y Señor mío,
Que tomes mi voluntad,
Y la hagas tuya y de nadie más.
 
Trujillo, 9 de junio de 1998.

jueves, 11 de abril de 2013

¿Hay Señor algo aquí que a ti se pueda comparar?

I
¿El poseer o tener a nuestra completa disposición todo este mundo de vanidad?
¿O el contar con todo el respeto y la admiración de toda la humanidad?
¿O el entender y conocer todos y cada uno de los misterios de todo este complejo universo sin igual?
¿El gozar de todos los deleites y de todas las comodidades que en este presuntuoso mundo se pueda encontrar?
¿O el obtener los bienes más preciados y valiosos que el hombre jamás haya podido nunca soñar?
¿O el disfrutar de la compañía y la amistad de los personajes más reconocidos de este siglo que pronto ha de terminar?
¿Las cosas alistadas en todas las preguntas planteadas podrán compararse a ti, Gran Señor?
II
¡Qué‚ profunda es esta pregunta, Señor!
Y para poderla acertadamente responder,
Pensar detenidamente en lo que tú eres he;
Porque pensando cuidadosamente en lo que tú eres, Señor,
Con un juicio correcto de contestar he,
Si es que hay algo aquí que semejante a ti pueda ser
¡Ayúdame a resolver la interrogante, oh Señor!
III
Eres el Unigénito Hijo de Dios y mirándote nosotros a ti; podemos todos por siempre otra vez a Dios mismo volver a ver.
Eres el Hijo del Hombre y hallándote nosotros a ti; encontramos al hombre real y original, y al que todos nos debemos conformar.
Eres el Gran Creador y creyendo nosotros en ti, comprendemos al universo como lo quieres tú, y comprendiéndolo nosotros así, lo podemos realmente señorear.
IV
Eres la fuente de toda vida y viviendo nosotros en ti, tendremos otra vez ya desde aquí,
la vida que perdimos por pecar.
Eres el que Moriste en cruenta cruz y teniendo fe nosotros en ti, perdonados por tu preciosa sangre vamos a ser y nuevamente limpios tú nos vas a ver.
Eres el Camino Seguro hasta Dios y transitando nosotros por ti, andamos sin el peligro de perdernos ya nunca más, hasta con Dios mismo ir a habitar.
V
Eres la Luz de este oscuro mundo y alumbrados nosotros por ti, podemos de nuestra vida para siempre sacar, las sombras que la quieren hoy ocupar.
Eres el Buen Pastor y guiados y apacentados nosotros por ti, los dulces pastos y las refrescantes aguas, vamos por siempre a disfrutar.
Eres la Bendita Resurrección y muriendo nosotros en ti, en el tenebroso sepulcro la muerte no nos podrá ya por mucho tiempo retener.
VI
Eres el Alfa y la Omega y afirmados nosotros en ti, volvemos  al principio y fin original que perdimos por a Dios abandonar.
Eres el Pan de Vida y comiendo nosotros de ti, saciados por siempre vamos aquí y en la eternidad a vivir.
Eres Manantial de Agua de Vida y bebiendo nosotros de ti, ríos de agua viva de nuestro interior van a fluir y nunca más de sed volveremos ya a sufrir.
VII
Eres Mediador Eficaz y teniéndote a nuestro favor nosotros a ti, nunca el justo e iracundo juicio de Dios volveremos más a enfrentar.
Eres Aquel que Ya Pronto Viene y esperando nosotros a ti confiados y optimistas en este sufrido mundo vamos todos a vivir.
Eres el que tiene la fuerza que fortalece a los hijos de Dios y teniendo nosotros nuestras fuerzas de ti y en ti, victoriosos por siempre contra la carne, el mundo y el Diablo, nosotros vamos a ser.
VIII
¡Sí!, ¡sí! Esto... y mucho más es lo que tú eres, Señor!
Por esto con toda certeza puedo hoy contestar he:
Que no hay nada aquí que se te  pueda asemejar y mucho menos comparar.
Es a ti, por tanto, a quien yo por siempre debo seguir;
Y a quien toda mi vida voy a servir;
Porque solamente haciendo yo así,
Con gozo perpetuo voy a vivir.
IX
¡Oh Señor! Porque no hay nada que se te pueda comparar;
Ayúdame para que mientras viva yo por aquí:
Crecer en conocerte y en entenderte más y más pueda buscar.
Porque haciendo yo esto aquí,
Más confiadamente la lucha contra Satanás y el mal voy a pelear.
De manera que ya nunca, mientras viva yo aquí,
A este mundo vacío y pasajero me vuelva nuevamente a conformar.
Porque aunque tenga que vivir aquí,
Hasta que tú a tu Iglesia vengas ya a buscar y al cielo llevar,
Siempre pueda yo a todos constantemente afirmar:
¡Qué no hay nada aquí que se pueda a ti, oh gran Señor y poderoso salvador,
Nunca jamás comparar!
 
Trujillo, 6 de octubre de 1994

martes, 9 de abril de 2013

El problema del amor
 
I
Escuche una vez a alguien decir
Que el amor es imposible de medir.
Que ni la regla ni la balanza lo pueden hacer:
La primera, porque no lo ve
Y la segunda, porque coger al amor no puede.
II
¿Cuánta verdad tiene esta “conjetura”?
¿O no tiene, tal vez, ni siquiera una?
¿O quizás el que esto afirmó
no conoce aún lo que es el amor?
Y si es que ha vivido sin conocer el amor,
¿Cómo es que ha vivido?
¿O es que, a lo mejor, aún no ha vivido?
III
¿Se puede vivir realmente sin que haya amor?
¿Puede, acaso, ser esto posible?
¡Líbreme, Dios, de pensarlo siquiera!
¡Vivir sin amor!
¡Que absurdo más absurdo!
Sin amor no se puede existir,
Ni con alegría verdadera vivir,
Pues, nada tiene uno que compartir;
Lo mejor que podemos hacer todos es morir,
Pues, la vida sin amor es muy difícil de concebir.
IV
La ausencia del amor no es fácil de aceptar,
No coincide con la realidad,
Ni con nuestro profundo deseo de amar,
Ni de junto al ser amado estar.
No podemos su ausencia aceptar,
Ni su incapacidad para ser medido.
Pues, aun cuando la regla métrica no lo mida,
Ni la balanza física lo perciba,
¡El amor... sí tiene su medida!
V
La medida del amor son los hechos.
Los hechos, los hechos buenos,
que a favor del prójimo ejecutamos.
¿Quieres saber cuánto a otros tú amas?
Responde estas preguntas y lo sabrás,
¿Cuánto bien les haces a ellos?
¿Cuánto de ti les has entregado?
¿Cuánto por otros te has sacrificado?
Si mucho les has dado, mucho, también, amas;
Si les has dado poco, poco, también, amas;
Si nada les has dado, nada, también, amas.
La respuesta que tú hayas dado,
Esa, y sólo esa es la que muestra:
¡Cuánto a otros tú amas!
VI
Ahora, tal vez, tú, quieras conocer,
¿Cuánto te aman otros a ti?
La misma medida tienes que aplicar;
Sólo así podrás saber,
Si otros a ti te aman.
Si es que mucho te dan, mucho, también, te aman;
Y si es que muy poco, muy poco, también, te aman;
Y si nada te dan, nada, también, te aman,
¿Cuál de las tres alternativas será la tuya?
Dichoso o triste serás al descubrirla.
VII
Ahora es cuando debo de contarte
Que hay alguien que a ti te ama.
El amor de esta persona es muy grande,
Tan..., pero tan grande;
Que las dimensiones existentes
Suficientes no son para medir
El amor que esta persona te tiene.
Es del amor de Dios del que hablo:
Un amor tan excelso y sublime,
Que no hay quien lo iguale
Y menos que lo supere.
VIII
De este amor
Para terminar voy ha escribirte.
Del amor de Aquél que nos ha creado;
Y que su inmenso amor nos ha revelado:
Jehová Dios es Su nombre,
Y el amor es su esencia.
El y  Solamente El,
a su Hijo Unigénito al mundo ha dado
Y por su sacrificio nos ha salvado.
Así Dios a todos nos ha enseñado
Que el amor no puede jamás estar guardado,
Siempre, siempre debe ser manifestado.
IX
El amor de Dios
En Jesús Mesías se ha encarnado.
Y es Jesús Mesías quien a todos demanda:
A amar como Dios en él nos ha amado.
Y El tanto a nosotros ha amado;
Que Su vida ha sacrificado
Y Su sangre preciosa ha derramado.
Y así a nosotros del pecado
Y de todo castigo nos ha librado.
Y ahora ya para siempre,
La vida eterna por fe en Su Nombre nos ha dado.
Y de este modo nos ha demostrado,
Lo que ya antes sobre el amor hemos comentado,
Pues a sí mismo El se nos ha dado,
Y este acto, que mucho sacrificio le ha costado,
mucho bien a nosotros nos ha dado.
X
Es por esto que hoy en día,
Los seguidores de Jesucristo estamos obligados
(No por fuerza ni por juicio,
Sino por gratitud y por gracia,
Y por haber el amor perdonador de Dios experimentado)
A amar como Dios en Jesús nos ha amado,
Con el mismo amor con el cual aún nos ama,
Y con el amor con él que por siempre Jamás nos amará;
El cual, como dice Su Palabra Santa,
Nunca deja de ser,
Pues, es el vínculo perfecto.
XI
Es por esto que terminando te digo;
A ti, y a toda persona que lea lo aquí escrito.
Que sólo amando como Dios y Cristo aman,
Podremos vivir todos felices.
Porque en el corazón que así ama
No hay lugar para el odio y la injusticia,
Ni para la envidia y la codicia,
Y mucho menos para la amargura y el resentimiento.
Así que si feliz quieres vivir
Del amor de Dios llena tu ser.
XII
Y esto posible es,
Si a Jesús como Señor tú aceptas.
Porque Dios a los que lo hacen,
El privilegio concede,
De amar como él ama.
Porque por su Espíritu Santo,
Con su mismo amor sus corazones inunda,
Y capacitados para amar como él,
Así los que creen en Jesús y le siguen quedan.
 
S. Rodríguez
1995
¡Amor supremo!
I
¡Qué amor más grande que el de Dios!
¡Qué amor más grande que el de Dios Padre!
¡Qué amor más grande que el de Dios Hijo!
!Qué amor más grande que el de Dios Espíritu Santo!
!Qué amor más grande que el del Uno y Trino Dios!
II
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios!
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios el Padre!
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios el Hijo!
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios Espíritu Santo!
¡Qué amor más sacrificado que el del Uno y Trino Dios!
III
Porque el Padre nos amó:
A Su Hijo Unigénito nos dio,
Que lo matáramos permitió,
Por nosotros él lo desamparó
Y por Su sacrifició así nos salvó.
IV
Porque el Hijo nos amó:
Desde el cielo descendió,
A su Padre él dejó,
Naturaleza humana adoptó,
Su vida en la cruz entregó
Y de la condenación eterna así nos libró.
V
Porque el Espíritu Santo nos amó:
Del Padre y del Hijo se separó,
En cuerpo humano morar decidió,
Su santidad  nos compartió,
En nuestro consolador se constituyó
 Y hoy es él nuestro transformador
y nuestro santificador.
VI
Este amor es supremo;
Sólo Dios ama así.
No piensa él en Sí,
Mas en el pecador necesitado sí.
Este amor es supremo
Su duración para siempre es.
Con él Dios consigo nos ha vinculado.
Nada ni nadie de él nos separará.
VII
Este amor es supremo;
Así todos debemos amar,
No buscar nada para nosotros;
Pero sí todo para los otros.
Este amor es supremo;
Así todos debemos amar,
No pensar nada en nosotros;
Pero sí mucho en los otros.
VIII
Este amor es supremo
Los cristianos a él nos debemos.
Este amor es supremo
Sólo a Dios amar debemos.
Este amor es supremo
Para Dios vivir debemos.
Este amor es supremo
A Dios que servir tenemos.
Este amor es supremo
Por Dios sacrificarnos debemos.
Este amor es supremo;
Solo a Dios y a nadie más:
Honrar, glorificar y adorar,
mientras vivamos en la tierra
Y por la eternidad debemos.
 
Segundo Rodríguez
11 de junio de 1998
Trujillo - Perú

lunes, 11 de junio de 2012

Romanos 5.12-21 y la doctrina de que Dios solamente ha obrado la salvación para algunos.

En este párrafo del libro de Romanos, el Apóstol Pablo dio una exposición de cómo ingresaron al mundo tanto el pecado y la condenación como la justicia y la justificación. La exposición de pablo es magistral e inspirada por Dios. Lo que este párrafo dice es crucial tanto para la doctrina del pecado como para la doctrina de la salvación.
Ahora que el tema de la salvación se ha puesto en los foros públicos a través del internet, haremos muy bien si es que leemos, meditamos y tomamos en cuenta lo que escribió Pablo por inspiración divina.
Presento esta nota con el único fin de que los cristianos que amamos a Dios, a Cristo y a la Biblia, tengamos mucho cuidado con las voces y los escritos de aquellos que quieren leamos La Biblia con ideas y conceptos que colisionan con párrafos clarísimos de ella.
La forma en que expongo el texto es sencilla: 1) Lo cito tal como está en la versión Reina Valera del 60 y subrayo algunas palabras y frases claves; 2) Enuncio las ideas clarísimas del texto y 3) Extraigo algunas conclusiones básicas a partir de ese párrafo.
1) Romanos 5.12-21.
12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.
14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.
15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.
16 Y con el don no sucede como en el caso de uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.
17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.
19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;
21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.
2) Ideas clarísimas de este párrafo clave de la Biblia:
1. En este párrafo hay una explicación de cómo entró el pecado y sus consecuencia a este mundo.
a. Lo que ingresó: El pecado, la muerte, el juicio, la condenación, los hombres fuimos constituidos pecadores por un hombre, Adán.
Nadie está exento del pecado, la muerte, el juicio, la condenación y el hecho de ser pecadores.
b. Los afectados: El mundo, todos los hombres, aun los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, los muchos.
Ningún hombre está exceptuado, todos estamos afectados. Todos descendemos de Adán y es por eso que hemos heredado su pecado, su muerte y su condenación.
c. La causa del ingreso: Un hombre, por la transgresión de aquel uno, por uno que pecó, un solo pecado, por la transgresión de uno solo, por la desobediencia de un hombre.
Adán y su acto de desobediencia a lo que Dios le dijo son la causa de que el pecado, la muerte y la condenación hayan ingresado al mundo y afectado trágica y mortalmente a todos los hombres.
2. En este párrafo hay una explicación también de cómo entró el don de la justificación y sus beneficios a este mundo.
a. Lo que ingresó: El don, la gracia y el don de Dios, (la oportunidad de que los hombres) reinarán en vida, la abundancia de la gracia y del don de la justicia, la justicia de uno, la justificación de vida, (la opción de ser) constituidos justos, la gracia.
La gracia salvadora de Dios ingresó a este mundo a través de Jesucristo. Está disponible y es suficiente para salvar y bendecir a todo hombre, dondequiera que estos se encuentren.
b. Los beneficiados: Los muchos, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia, a todos los hombres, los muchos.
El beneficio es para todos los hombres. La gracia y el don de Dios han venido este mundo para todos, no solamente para unos pocos.
c. La razón del ingreso del don y la justificación: por la gracia de un hombre, Jesucristo, a causa de muchas transgresiones, por uno solo (Jesucristo), por la justicia de uno, por la obediencia de uno, mediante Jesucristo (Señor nuestro).
Jesucristo, que fue enviado a este mundo para salvar a los pecadores, es el único introductor de la gracia y la justificación. Nadie excepto él es el salvador de todo hombre.
3. La idea central del pasaje es que tanto el pecado y sus consecuencias como la justicia y sus beneficios están íntimamente relacionados con los actos de Adán y de Jesucristo.
a. El acto de Adán.
Pecado.
Transgresión.
Pecó.
Desobediencia.
Estas palabras califican el acto de Adán de desobedecer el mandato que Dios le dio en Génesis 2.16-17. Ese acto fue crucial. Todo lo que vino después como consecuencia es resultado de aquel acto fatal de Adán.
b. El acto de Jesucristo.
Justicia.
Obediencia.
Estas dos palabras describen toda la conducta de Jesús, el Hijo de Dios. Empero, dichas palabras se entienden mejor en el contexto de la muerte de Jesucristo, que fue el acto cumbre y trascendental de obediencia a Dios, su Padre. Jesucristo fue a la cruz para morir por los pecadores porque Dios así lo mandó. Con este acto de obediencia, Jesucristo trajo para todos los hombres la salvación y todas las bendiciones de Dios.
c. Expresiones claves.
Como.
Adán, el cual es figura del que había de venir.
Porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.
Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo.
Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.
Así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.
d. Un comentario pertinente.
No se puede limitar el acto desobediente de Adán, que trajo pecado, muerte y condenación a todos los hombres, a solo una porción de los hombres.
Tampoco se puede limitar el acto obediente de Jesucristo, que trajo justicia, justificación y vida eterna a todos los hombres, a solo una porción de ellos.
Si se limita a Adán, se limita a Cristo. Si se limita a Cristo, se limita a Adán.
Tanto lo que Adán hizo como lo que Cristo hizo alcanzan a todos los hombres.
4. La diferencia entre la impartición de pecado y condenación con la impartición de justicia y justificación.
a. El pecado y sus consecuencias:
Adán.
Imputación.
A todos los hombres.
Por descendencia natural.
Sin necesidad de un acto voluntario por parte de los descendientes.
La desobediencia de Adán trajo a todos los hombres condenación. Esta condenación nos viene por imputación porque nosotros “estuvimos” en los lomos de Adán. En consecuencia, la condenación no requiere “un acto” de desobediencia personal del condenado. La condenación es heredada por todos los hombres por el hecho  concreto de que somos descendientes de Adán.
b. La justicia y sus beneficios:
Jesucristo.
Imputación.
A todos los hombres.
No por descendencia natural.
Con el requisito de recepción voluntaria por parte del que se beneficia de la justicia.
La obediencia de Cristo trajo la justificación (el ser declarados justos, sin pecado, sin culpa y sin condenación delante de Dios) a todos los hombres. Esta justificación es también posible por imputación: Dios nos imputa la obediencia de Cristo y los beneficios de ella. Pero esta imputación no es por descendencia natural, ya que no “descendemos” de Jesús como sí descendemos de Adán. La justificación demanda un acto de fe para apropiarse ella.
C. La diferencia básica:
El pecado y sus consecuencias son heredados por todos los hombres en una manera natural a partir de la desobediencia de Adán.
La justicia y la justificación que Dios da por medio de Jesucristo no se heredan naturalmente, para obtenerlas hay que recibirlas voluntariamente.
3) Conclusiones objetivas a partir de este párrafo vital de la Biblia.
Primera conclusión objetiva. Este párrafo es indispensable para entender la relación que hay entre el pecado de Adán y sus consecuencias y la obediencia de Jesucristo y sus beneficios. No hay otro texto como este párrafo.
Segunda conclusión objetiva. La interpretación literal y gramatical del texto demanda que tomemos las palabras y sus significados sin anteponerles significados preconcebidos para que digan lo que no dicen y sostengan lo que no sostienen.
Tercera conclusión objetiva. Tanto la condenación como la salvación vienen a todos los hombres por los actos de Adán y de Jesucristo. Por el acto de desobediencia de Adán viene la condenación y por el acto de obediencia de Jesús viene la salvación.
Cuarta conclusión objetiva. En la misma manera que todos los hombres están en condenación por causa del pecado de Adán, todos los hombres tienen “opción” de salvación gracias a la obediencia de Cristo.
Quinta conclusión objetiva. La recepción de condenación por todos los hombres es por ser descendientes de Adán, sin que intervenga una “recepción” voluntaria de ninguno de ellos. La salvación, en cambio, demanda una recepción voluntaria del don de la salvación, ya que ningún ser humano “desciende” naturalmente de Jesucristo.
Sexta conclusión objetiva. El párrafo examinado no limita la condenación a todos los hombres, pero sí limita la salvación. La condenación es a todos los hombres, pero la salvación, que vino a todos los hombres, está limitada solamente a los que la reciben “voluntariamente” la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
Palabras finales.
Cada día que pasa me convenzo más y más de la sencillez y de la claridad con la que Dios nos ha hablado a través de la Biblia. La palabra de Dios no es complicada. Los hombres la complicamos. La Biblia dice: “Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso”. Confiemos y parémonos sobre las claras verdades de la Biblia, es mucho más seguro hacer así. ¡Qué Dios nos ayude a ser bíblicos siempre!

miércoles, 15 de febrero de 2012

1 Timoteo 2.3-6

¡Otro texto bíblico que algunos quieren que leamos y entendamos en una nueva forma!
¿Dice 1 Timoteo 2.3-6 lo que dice o dice otra cosa? ¿Está su significado visible o invisible? ¿Todos pueden entenderlo o se requiere ser alguién especial? En el presente escrito intento dar una respuesta a las preguntas planteadas. Gracias por leer este mi aporte.

La lectura normal:
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de los cual se dio testimonio a su debido tiempo.”
La lectura “no normal”:
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere (desea íntima y profundamente, pero no ha decretado ni ha obrado realmente para) que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres (algunos hombres), Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos (Algunos hombres), de los cual se dio testimonio a su debido tiempo.”
Otra lectura no normal:
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos (algunos hombres, eso sí, de todo tipo: panaderos, carpinteros, abogados, ingenieros, etc.) sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres (algunos hombres), Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos (Algunos hombres), de los cual se dio testimonio a su debido tiempo.”
Observaciones:
1. Si leemos y entendemos 1 Timoteo 2.3-6 como está escrito: Dios quiere realmente y ha hecho todo lo que corresponde para que todos los hombres sean salvos, Jesucristo es salvador de todos los cristianos y de todos los hombres, pero solamente los cristianos son salvos, pues solamente ellos creen en él. Los hombres que no se salvan, no se salvan por su propia responsabilidad, la cual es creer genuinamente en aquel que fue enviado por Dios para salvar a los pecadores, este es Jesucristo.
2. Si leemos y entendemos 1 Timoteo 2.3-6 como está escrito: Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (tanto salvos como no salvos). Esto es muy importante ya que no se puede encontrar salvación sino por la mediación y la intercesión de Jesucristo. El no salvo necesita esa mediación e intercesión antes de ser salvo porque sin la mediación e intercesión de Jesucristo en ninguna manera podría ser salvo. El creyente, gracias a la mediación de Jesús antes que fuese salvo y salvo gracias a ella, ya como salvo, tiene la intercesión y la mediación de Jesucristo por toda la eternidad.
3. Si leemos 1 Timoteo 2.3-6 tal como se propone en la manera a la que yo llamó “no-normal”:
a. Dios quiere que todos los hombres sean salvos, pero su deseo no implica que haya hecho y haya provisto salvación para todos los hombres, sino solamente para algunos hombres.
b. Dios quiere que todos los hombres vengan al conocimiento de la verdad es una expresión de deseo, pero que no involucra acción, ya que Dios no ha provisto la manera en que todos los hombres vengan realmente al conocimiento de la verdad.
c. Jesucristo no es mediador entre Dios y los hombres, realmente él solamente es mediador entre Dios y algunos hombres.
d. Jesucristo no se dio en rescate por todos, él solamente se dio en rescate por algunos. Los demás hombres no tienen salvación, sino solamente condenación.
e. El Espíritu Santo, que habló a través de Pablo, dijo estas palabras que dicen lo que dicen, pero que no significan lo que significan. Él realmente no quiso que Pablo, ni sus lectores en ese tiempo, ni los lectores de todos los tiempos, entendiesen como está escrito. Lo que él realmente quería es que ese significado estuviese escondido entre esas palabras hasta que fuese descubierto por uno o más hombres singulares, especiales y con mayor porción del Espíritu que los demás cristianos.
f. Pablo, que escribió estas palabras bajo inspiración, no supo expresar el significado de la verdad de Dios con las palabras correctas y exactas y es por eso que no fue claro en este asunto tan trascendental.
g. Los que leen el párrafo examinado y lo entienden tal como está escrito, son ignorantes de la verdad de Dios, no entienden el evangelio ni la obra de Dios, él Espíritu Santo está apagado y no les está iluminando.
h. La gran multitud de hombres que se condenan, no se condenan porque han rechazado Jesucristo, sino porque estaban destinados para ser condenados. Como estaban destinados a ser condenados, no se proveyó salvación para ellos. Jesucristo, que es el único mediador y el único que podría salvarlos, no fue destinado para ellos. Su condenación, por tanto, es inevitable. Todos los llamados al arrepentimiento y a la conversión que se hacen en la Biblia a todos los hombres y en todo lugar, no son genuinos, son solamente una mera formalidad. La condenación no es absolutamente una responsabilidad del ser humano, sino de Dios.
4. Estoy haciendo mis observaciones como un lector cristiano común de la Biblia. Abro mi Biblia, leo lo que está escrito e interpreto el párrafo de acuerdo a las palabras que están escritas allí. El contexto me dirige a entender lo que está escrito con el significado normal de que todos es todos, los hombres es los hombres, uno es uno, solamente es solamente, Jesucristo es Jesucristo, etc.
Ya he escrito esto antes y lo escribo otra vez: siempre voy a interpretar el texto bíblico en su sentido normal y literal. Dios nos ha dado su palabra y su Espíritu para guiarnos. También nos ha dado maestros humanos para enseñarnos su palabra, pero estos maestros humanos pierden su autoridad cuando quieren que entendamos un significado que contradice lo que está escrito claramente. Yo no seguiré ese tipo de maestros, me quedo con lo que está visible y claro.
5. Los textos bíblicos se interpretan primero de acuerdo a su contexto cercano, luego en su contexto más amplio y, finalmente, en el contexto de toda la Biblia. Jamás un texto bíblico debe entrar en contradicción ni con su contexto cercano, ni con su contexto más amplio ni con el contexto de toda la Biblia.
¡Qué el Espíritu Santo nos enseñe y nos guié a toda verdad!
“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestro corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1.19-21).

miércoles, 8 de febrero de 2012

¡Dijo realmente Jesús en Juan 3.16-18 lo que dijo y dice o dijo y dice otra cosa!

Siempre he leído y entendido Juan 3.16-18 así como está escrito:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de no envío Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios".

Pero ahora están diciendo algunos por allí, que esa lectura y ese entendimiento es incorrecto, que hay que leer Juan 3.16-18 en esta otra forma:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo de los elegidos, que ha dado a su Hijo unigénito al mundo de los elegidos, para que todo aquel del mundo de los elegidos que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envío Dios a su Hijo al mundo de los elegidos para condenar al mundo de los elegidos, sino para el mundo de los elegidos sea salvo por él. El que en él cree del mundo de los elegidos, no es condenado; pero el que no cree del mundo de los elegidos, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios".

O también en esta otra:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo (es decir, a toda la humanidad en general, pero no a todo ser humano en particular) que ha dado a su Hijo unigénito (a toda la humanidad en general, pero no a todo hombre en particular) para que todo aquel (de toda la humanidad en general, pero no de todo ser hombre en particular) que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de no envío Dios a su Hijo al mundo (a toda la humanidad en general, pero no a todo hombre en particular) para condenar al mundo (es decir, a toda la humanidad en general, pero no a todo hombre en particular), sino para que el mundo (es decir, toda la humanidad en general, pero no todo hombre en particular) sea salvo por él. El que en él cree (de toda la humanidad en general, pero no de todo hombre en particular), no es condenado; pero el que no cree (de toda la humanidad en general, pero no de todo hombre en particular), ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios".

Hace un buen tiempo decidí que siempre voy a creer lo que es claro y obvio en la Biblia.

Dios inspiró su palabra en el lenguaje común, para que su mensaje sea comprendido por todas y cada una de las personas de este mundo sin distinción. Como tengo esa manera de pensar, nunca quiero ir en contra de lo que dijo Jesús en forma clara y directa.

También, Dios soberanamente ha obrado y sigue obrando en el mundo para que su palabra se traduzca fielmente en todos los idiomas en que hablan los hombres. Dios hace esto para que todos tengan la oportunidad de leer, entender, creer y obedecer su palabra. Si esta es su intención y deseo, ¿cómo puedo yo decir que lo que Dios dijo claramente, realmente no lo dijo? ¿Cómo puede un predicador de la Biblia pararse ante las personas con una Biblia en la mano para decirles a ellos que lo que ella dice realmente no dice?

Dejemos que la Biblia siga hablando a los hombres como lo ha venido haciendo por años. Dejemos que Juan 3.16-18 diga lo que dice. Escuchemos a Jesús diciendo lo que dijo y dice en la Biblia. Permitamos que el Espíritu Santo use lo que dijo y dice Jesús en este párrafo para seguir convenciendo de pecado, justicia y juicio al mundo.

No sé qué es lo que van a hacer otros, pero yo todavía prefiero leer y entender Juan 3.16-18 cómo he leído y entendido siempre. Jamás quiero leer, interpretar y entender las escrituras en una forma tal que niegue su lenguaje claro y llano. ¡Qué Dios me ayude!